Los clubes privados londinenses, con sus normas, tradiciones y rituales, son un reflejo de las clases más adineradas del país. Familias que a lo largo de los años se han reunido en estos lugares para poder realizar sin ningún pudor, actividades que en sus círculos más íntimos a lo mejor les estaban vedadas. La idea del caballero inglés, sentado en su club de hombres, fumando en pipa y apurando su [ ... ]




