Londres

A beautiful city




  • RSS
  • Delicious
  • Facebook
  • Twitter


foto de la web interesesadquiridos.blogspot.com

Uno de los eventos que más han influido, a lo largo de la Historia, en la transformación que llevó a Londres a ser considerada una de las capitales del mundo fue la Exposición Universal de 1851. Nacida del empeño del príncipe Alberto, tuvo un éxito sin precedentes para la ciudad. La vida, sin embargo, no fue tan amable con su creador.

Muchos historiadores consideran que los años más gloriosos de la ciudad de Londres, tuvieron lugar bajo el reinado de Victoria y Alberto, en el siglo XIX. En ese tiempo la ciudad albergó uno de los episodios más gloriosos de su vida, al Exposición Universal de 1851. La tecnología más avanzada y las mejores manufacturas británicas convivieron, bajo el portentoso Crystal Palace erigido en Hyde Park, con lo más exótico del imperio.

La exposición recibió objetos tan extravagantes y llamativos como un trono tallado enteramente de marfil o el enorme diamante de Koh-i-Noor, encerrado en una jaula como si fuera un pájaro brillante. Además inventos de genios locos, como una cama que despertaba a su ocupante catapultándolo directamente a una bañera de agua fría, y también lujos nada habituales en espacios públicos, como la fuente que manaba agua de colonia.

Una idea personal de Alberto

La consecución de la financiación necesaria para ponerla en marcha corrió de su cuenta. Decenas de caricaturas de la época le representaron pidiendo limosna para sufragar su proyecto, en el que muy pocos creían al principio. Las críticas eran duras y provenían de lo más granado de la sociedad londinense de la época. Pero el príncipe Alberto consiguió todo el dinero necesario, dirigió personalmente las obras y el programa de la exposición.

No sólo consiguió impresionar a Londres y al mundo entero, si no que el evento se convirtió en un hito en la historia del turismo, además de un negocio muy rentable. Con los beneficios alcanzados gracias a los más de 700.000 visitantes que pagaron entrada y a los 6 millones que merodearon por los alrededores del edificio, se acometió la urbanización de lo que hoy es el nudo entre South Kensington y Knightsbridge, que entonces era un área suburbial y de prostitución.

Otro ambicioso proyecto

Alberto quiso transformar Kensington en el epicentro de un Londres moderno, rico y prudente. Una ciudad espaciosa y con agua corriente. Su preocupación por el saneamiento urbano acabó resultándole fatal. La muerte le llegó en el año 1861, prematuramente envejecido por la actividad febril con la que trataba de resolver el proyecto, aquejado, además, de un tifus contraído cuando inspeccionaba, para reformarlas, las cloacas de la Torre de Londres.

Así, de forma tragicómica le llegó el fin al príncipe Alberto, tan empeñado en hacer de Londres una ciudad nueva y moderna, que hizo de ella la capital del mundo.

Popularity: 43% [?]



Aviso Legal